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lunes, 6 de abril de 2020

Staycation

 
Dice Google que Staycation es un periodo vacacional en el que una persona o familia se queda en casa y realiza actividades de ocio. Todos nos estamos enfrentando a una misma situación, así que vamos a intentar verlo desde un punto de vista diferente. Ninguno de nosotros elegiría su casa como lugar de vacaciones, pero este es el momento de demostrar que no se está tan mal en casa.

Por supuesto, hay casos y casos, y cada uno tiene sus problemas y sus dificultades. Algunos tienen que lidiar con la soledad, con la incomunicación o con la claustrofobia. El nuestro no es tampoco el caso idílico; se trata de estar en un piso con dos niños pequeños y un bebé lactante. Creo que hay poco mas que añadir.

Nosotros no tenemos la obligación de estar en cuarentena, pero por responsabilidad y compromiso con nuestro entorno, decidimos que al menos los catorce días siguientes a su llegada a Hong Kong los pasaríamos en casa. Como ya os había contado, mi club me recomendó estar una semana apartado, y me mandaron hacer el test (el resultado fue negativo) antes de poder volver a los entrenamientos. El fútbol es un deporte de contacto y el contagio es muy fácil, así que no me pareció mal. Cualquier precaución es poca. Además la idea de pasar con ellos dos semanas, echar una mano durante el jet lag y recuperar el tiempo perdido en estos dos últimos meses me parecía un plan perfecto.

Plan perfecto. Sí. Pero dos semanas cinco personas en un piso de menos de 70 metros cuadrados. Un plan perfecto es una semana en las Maldivas. No nos engañemos, esto es un suicidio. Todos tenemos muchos planes, muy buenas intenciones y las cosas muy claras. Pisos de Instagram y niños de revista que no se acercan a la realidad de la mayoría de personas en el mundo real. A la nuestra tampoco.

Aún así, vamos a compartir con vosotros lo que han sido estas dos últimas semanas en las que solo yo he salido de vez en cuando, a comprar comida y poco mas. Todos y cada uno de los que nos leéis, y sabemos que sois muchos y desde distintas partes del mundo (GRACIAS) estáis pasando por lo mismo. No pretendemos dar lecciones sino aportar opciones, y ojalá vosotros nos deis ideas para seguir haciendo los días atractivos, porque da la sensación de que a todos nos quedan muchas semanas con los peques en casa y cualquier ayuda es poca.

Lo que tuvimos claro desde el primer día fue que teníamos que organizarnos, planear los días de manera que los niños supieran mas o menos, aunque no fuese de una manera rígida, lo que iba a pasar. Y ayuda. Este es mas o menos nuestro día a día:

No hay que poner despertador, porque desgraciadamente dormir no está entre sus aficiones. Haya colegio o no, festivos o fines de semana, nunca les dan las 8 de la mañana en la cama. Nora tiene su propio horario nocturno pero le gusta dormir por la mañana, así que normalmente los chicos desayunamos primero mientras a ellas recuperan un poco el sueño.

Después normalmente es el tiempo de hacer ejercicio. A ellos les encanta hacer yoga  y lo hacemos con videos que hay en Youtube kids. Es una forma estupenda de iniciarlos en el mundo del yoga de una forma entretenida. Roque es peque aun, pero Iago se mete completamente en el papel y le ayuda mucho a relajarse y concentrarse. Mientras, nosotros hacemos nuestro propio programa. Es muy necesario siempre, pero especialmente en estos momentos hacer ejercicio, liberar adrenalina y sentirte bien contigo mismo. Ademas, tarde o temprano, a nuestros músculos les pediremos ayuda para algo mas que ir de la cama al sofá, y hay que prepararlos.

Si hace bueno, subimos a la terraza. A veces, las mas, para jugar. Fútbol, bádminton, la pilla, ping pong... Otras, simplemente para tomar el café al sol y sentirte libre. Es nuestra tabla de salvación. No quiero ni imaginar como estáis muchos de vosotros, con niños en pisos sin espacios al aire libre. Ellos son los que menos entienden todo esto y los que mas necesitan el aire. Jugar, saltar, correr... todo eso que es tan normal y que ahora vemos como una quimera. En ese sentido, a nosotros nos están dando una lección Iago y Roque, porque acatan todo bastante bien. Como si todo lo que tuvieron que pasar en el viaje para venir aquí les hubiese preparado para lo que venía. Como si, después del miedo y la incertidumbre de aquellos días, diesen por bueno esto con tal de estar todos juntos.

También hay tiempo para el colegio por las mañanas. Tras un par de días en los que hubo conflicto con el tema deberes, a los que se les asocia una connotación negativa, decidimos que este tiempo no era el de deberes sino el del cole. De momento no les ponemos los uniformes, pero todo se andará jaja. Aquí los colegios tienen cierta estructura para el e-learning, y casi desde el primer día recibimos contenidos, clases en zoom, Google Classroom, Youtube y otras plataformas que ni sabíamos que existían. El colegio de Roque nos manda horarios de clases y deberes todos los domingos, y yo creo que si los hiciésemos todos cada día sería prácticamente un trabajo a jornada completa!

Iago también tiene mucho contenido en la aplicación de su colegio, pero él es un poco mas autónomo y casi todo lo puede hacer en su iPad. Aun así, no es fácil. Son niños de edades muy diferentes y por lo tanto el tiempo y la intensidad de las tareas no son las mismas. Con Nora siguiendo su propio horario y demandas, el tiempo de colegio es una actividad que requiere atención completa de los dos padres.

Las tardes son un poco mas relajadas y como en Hong Kong son siete (bueno ahora seis) horas menos que en España, aprovechamos para hablar con la familia. Todos están, por supuesto, en sus casas confinados, y cada uno con sus historias y problemas. Así que las videollamadas son una forma estupenda de contar nuestro día y alegrarles el suyo. Compartimos juegos, cenas, baños y hasta de vez en cuando una caña o un vino. Creo que nunca en la vida hablamos tanto con nuestros padres y hermanos como en estas semanas!

Tratamos de hacer juegos y actividades con ellos también. Acostumbrados a una vida llena de prisas entre colegios, extra escolares, cenas y deberes, no es sencillo encontrar cosas en las que podamos involucrar a los dos y que ambos se sientan partícipes y no se aburran. La lista es interminable, desde cocinar juntos (el otro día rebozamos croquetas y fue muy divertido) hasta hacer pulseras para medio mundo, pasando por puzzles, juegos de mesa, ma y un sinfín de cosas mas.

Y los juguetes. Si para algo está sirviendo este periodo de confinamiento es para sentir que por fin los montones de juguetes que todos tenemos en nuestras casas y que nunca se tocan se empiezan a amortizar. Se sacan los bloques y los Lego de hace años, los playmobiles tienen una segunda juventud, los dinosaurios vuelven a campar a sus anchas por el salón... Es el argumento perfecto para una nueva peli de Toy Story!

Intentamos, y he de decir que lo conseguimos, reducir el tiempo de teléfonos, iPads, y consolas al máximo posible. Un rato después de comer y un poco mas por la noche entre la cena y la cama. Es verdad que eso supone un esfuerzo extra porque todo eso requiere nuestra participación activa y no siempre es posible. María es freelance y Nora tiene lactancia materna exclusiva. Trabajar así desde casa con los peques alrededor es una tarea muy difícil, y es muy tentador enchufarlos a una pantallita, pero tratamos de organizarnos.
A veces claro que sucumbimos y ven la tele un poco mas de lo deseado, pero bueno, quien no en estos días. Y otras, hacemos uso del dicho ese de "si no puedes con el enemigo, únete a él"; Compramos el Mario Party y echamos unas buenas partidas de vez en cuando a la Nintendo Switch. Es genial, porque se puede jugar en familia y muchos de los mini juegos que tiene son de pensar, de habilidad o con cierto componente físico. Y lo mas importante, es muy divertido!

Y sin darse cuenta llega la hora de ir para cama. También en eso tratamos de mantener la rutina, y nunca acostarlos mas tarde de las diez. Por ellos, que da igual a la hora que se acuesten van a madrugar de todos modos, y por nosotros, que llegamos ya con la batería fundida.

En ese momento, con la casa en calma y en silencio tomamos conciencia de lo frenético que es el día. Nos tiramos en el sofá, ponemos una serie, nos relajamos y nos damos cuenta de que no ha habido un minuto de respiro. Los días pueden pasar despacio, pero las horas vuelan. Nunca llega el día para hacer todo lo que queremos, sobre todo nosotros, los padres. Vamos dejando de lado nuestros propios proyectos e intereses porque requieren concentración, tranquilidad y soledad y no tenemos nada de eso. La sensación de tener la casa vacía para ti, ordenada, limpia y tranquila es algo que, no nos engañemos, todos echamos de menos.

Tenemos nuestros malos momentos, en los que te dan ganas de abrir la ventana y gritar con todas tus fuerzazs, nuestras peleas y nuestras discusiones, faltaría mas, pero al final de todo esto vamos a recordar todo lo bueno que este tiempo nos está dando. Porque, ya que tenemos que estar así a narices, vamos a aprovecharlo. A conocernos mas y conocer mas a nuestros hijos, a perder el tiempo por las mañanas, a hacer batallas de cosquillas y montones de palomitas. A disfrutar los que tenemos la suerte de estar en familia, de la bendita locura que es tener la casa llena de vocecitas agudas y pisadas diminutas.
















jueves, 12 de septiembre de 2019

Hongkoners al fin y al cabo


Es difícil mencionar determinadas cosas en según que sitios. Y a veces pensamos que hablar de política está fuera de lugar o que no interesa. Pero hay momentos en los que los acontecimientos que te rodean son de tal magnitud, que obviarlos es frívolo y hasta cierto punto inmoral. Porque la política, que vemos desde la barrera muchas veces porque pensamos que no nos afecta tanto, nos marca aunque no lo queramos ver. Y somos afortunados los que por nuestro estatus, sexo o nacionalidad, no vemos condicionadas nuestras vidas por estas decisiones. Pero no todos tienen tanta suerte.

Estoy seguro de que a estas alturas todos habéis visto en las Noticias las imágenes de las protestas que desde hace varios meses sacuden Hong Kong. No es mi intención daros aquí un sermón político ni explicar en profundidad todo lo que aquí está pasando, pero nosotros vivimos en esta ciudad, somos parte de esta sociedad desde hace años, y como tal, lo que pasa nos afecta.

Lo primero que tengo que decir es que nosotros en el día a día no nos sentimos amenazados. Vivimos ahora lejos del centro, y las manifestaciones y los enfrentamientos (que los hay y a veces son bastante violentos) están bastante lejos de donde nosotros estamos. Pero eso no evita que estemos inquietos. 

Últimamente está habiendo confrontaciones entre la Policía y los manifestantes en el metro y los autobuses. Y ahora que empieza el colegio, es imposible no estar preocupados. Iago muchas veces hace parte del camino de vuelta a casa en metro, y nosotros también lo utilizamos a menudo. Y no tiene por qué pasar nada, pero es inevitable pensar que te puede tocar a ti o a los tuyos estar en el momento equivocado en el lugar erróneo. Hay informaciones que dicen que el ejército chino podría estar preparado para entrar en Hong Kong y hacerse cargo de la situación. Parece poco probable, pero China es una nación impredecible y que no siempre se ciñe al Derecho Internacional así que uno no puede estar del todo seguro de nada. Y asusta.

Roque todavía es pequeño y no se da cuenta de nada, pero Iago sí. Nosotros tenemos la costumbre de poner mientras desayunamos, las Noticias de la tele de España de la noche anterior (con la diferencia horaria es casi como verlas en directo) así que es algo que tiene muy presente. El otro día se pusieron los dos a jugar a los playmobil, y Iago decía: Roque, tú eres la policía y yo los manifestantes..

También el conflicto está muy presente en la educación. Hay manifestaciones y huelgas de alumnos en secundaria, y al menos en nuestro colegio, mandan circulares a casa para tratar de persuadirnos de que los alumnos dejen la política fuera de las aulas. En el colegio de Iago se enseña mandarín, que es el idioma que se habla en Mainland China, mientras que aquí en Hong Kong se habla cantonés. Aunque el Gobierno cada vez está introduciendo mas el mandarín en las escuelas. En general, la tendencia hacia la inclusión de Hong Kong en China es clara, y es lo que de verdad inquieta a la gente de Hong Kong, mas que el caso concreto de la Ley de Extradición que fue lo que inició las protestas masivas. Es una situación complicada y que tiene pocos visos de resolverse en el corto plazo. El horizonte del traspaso efectivo, en 2047, se empieza a sentir mas cerca cada vez, y eso provoca mucha incertidumbre.

Incluso el fútbol, como no podía ser de otra manera, también se ve afectado. El fin de semana pasado empezó la liga, y en todos los campos hubo protestas, pero este martes, en el partido que jugamos con la Selección de Hong Kong, todo adquirió una dimensión mucho mayor.
Antes de empezar los partidos internacionales, suenan los himnos de las selecciones. Nosotros no tenemos himno propio porque somos una SAR (Siglas en Inglés que significan Región Administrativa Especial) dentro de China, y como tal, el himno que suena es el chino. En los últimos años, al menos desde que yo formo parte de la Selección, un sector de la grada siempre ha silbado el himno. Pero esta vez fue masivo. Desde el campo no pudimos escuchar ni un acorde, solo silbidos y abucheos del yo diría el 100% de las quince mil personas que había en el estadio. Y durante el partido muchos de los cánticos eran de índole política mas que deportiva.

Estamos viviendo momentos difíciles aquí, de los que no podemos permanecer ajenos. No es nuestra tierra, pero llevamos en ella casi una década y nuestros hijos se están criando aquí. Nora Mei tendrá incluso pasaporte de Hong Kong, como yo lo tengo, y tampoco tenemos claro lo que eso pueda implicar en los próximos años si la situación sigue así.
Solo sabemos que Hong Kong es un lugar muy especial, muy importante en nuestras vidas y que mucha gente está sufriendo. Muchos están planteándose su futuro lejos de aquí, y no cabe duda de que si las cosas cambian y las libertades se restringen, este también dejará de ser un hogar para nosotros. Hay tiempo por delante y confiamos en que haya una solución diferente y apropiada para todos, pero la duda ya existe.



Vuelta al cole

Todo pasa y todo llega. Nunca esta frase tuvo tanto sentido como ahora. En España estáis todos ya en la última fase d...