LA ENTREVISTA








 A estas alturas todo el mundo sabe, incluso fuera de aquí, que estamos empezando el año por el calendario chino. El año del caballo. En los medios de todo el mundo se pudieron ver imágenes la semana pasada de los fuegos artificiales que a lo largo de toda la geografía china se utilizan, y no faltó en ningún rincón de la ciudad la maceta con mandarinos que se supone da buena suerte en el año que entra.

Para la mayoría de los chinos el año nuevo lunar significa vacaciones (algo excepcional en sus vidas, os lo podemos asegurar), red pockets (una tradición de dar un sobre con una pequeña cantidad de dinero a los niños y en general a la gente que está soltera) y montañas de Ferrero Rocher.
Para nosotros este año, en cambio, significaba entrevista, porque tan pronto como las vacaciones de año nuevo terminaron, Iago tuvo su primera cita con la que va a ser su guardería.

El día no empezó bien, Mami se levantó de un humor de perros... Esto de tener q pasar por esta parafernalia le repatea. Pero estamos en Hong Kong y ya que a lo bueno y lo que nos gusta nos adaptamos también hay que hacerlo con lo que no.

Iago sin embargo se levantó como siempre, feliz y repleto de energía. Eso sí, un poco más mimoso ya que las vacaciones con los abuelos y un virus de tres días con sus correspondientes sacos de cariñitos van pasando factura y no me lo consigo quitar de mis faldas.

Vamos a la guarde. Hay que estar cinco minutos antes de la hora en fila. Si no, no hay plaza. Hay que terminar la entrevista, bajo ningún concepto se puede dejar a medias. Si el niño se levanta y se va, no hay plaza. En fin.

Entramos en la guarde y vemos dos sillas con etiquetas donde ponen nuestros nombres. Iago, contra todo pronóstico se sienta tranquilo y espera. La entrevista está a punto de empezar.
Seis profesoras, sí, seis, evalúan a Iago y a otra niña a través de pruebas que a mi modo de ver son una locura. Pero todo es una locura. Ver a padres ensayando fuera canciones con sus niños antes de entrar como si fuese un examen de selectividad lo es. Que a tu hijo de 17 meses le hagan poner animales en cajas por colores lo es. Pero es como está montado el sistema aquí. O lo tomas o lo dejas.

La verdad es que Iago hizo todo muy bien, estuvo muy participativo y salimos con buen sabor de boca. Por supuesto no hizo todo lo que le pedían, pero sí demostró entender todo lo que la profesora le decía (en inglés) y ser muy vivo, activo y sociable. Y para nosotros, esa es la mejor virtud que puede tener un niño de su edad, incluso si no fuese suficiente para conseguir la plaza.

Ahora toca esperar, en un par de semanas nos dirán si lo cogen o no, pero nosotros estamos tranquilos. El peque está preparado.

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