El ataque de los virus

En la última entrada os contamos que Iago venía de varios días de estar malito. Pues bien, no hace ni un mes de aquello, y ya tuvimos que pasar por el hospital dos veces. Una temperatura de casi cuarenta de fiebre es más que suficiente para asustar a cualquier padre, pero más si cabe a unos padres primerizos a más de diez mil kilómetros de su hábitat natural.

Lo peor de todo es la sensación de impotencia de ver a tu hijo pasarlo mal, no tener casi ni fuerza para protestar y no tener ni idea de que es lo que le duele o le produce la fiebre. Porque esta última vez parece que estaba claro que tenía agmidalitis, pero las dos anteriores no. Sólo fiebre, sin otros síntomas. Y no. Internet no ayuda.

La visita al médico aquí es, como todo, una aventura. Las dos veces nos coincidió fin de semana, y su pediatra no pudo verle, porque aquí somos muchos y las citas hay que pedirlas con tiempo o estás perdido, así que tuvimos que ver al doctor que estaba de guardia, cada vez uno distinto, y eso hace las cosas algo más difíciles.

Siempre te quedan dudas de si has entendido bien al doctor o no, porque cuando estudias inglés nunca piensas en aprender términos médicos o enfermedades. Ahí si que ayuda tener el traductor de Google a mano. Términos como rash o tonsilitis eran completamente desconocidos para nosotros antes de Iago.
Descubrimos una nueva forma de hacer las cosas. Aquí los hospitales tienen la farmacia integrada, y una vez que el doctor te prescribe los medicamentos (muchos, siempre) vas a pagar, te dan un número, como en la carnicería, y esperas a que te despachen los medicamentos. Nada de el bote entero, sólo las dosis que considera necesarias, con su etiqueta explicándotelo todo. Es un sistema eficiente, evita que en casa se te acumulen botes de jarabe a medio usar que luego no te atreves a dar.
Otro descubrimiento es el de los paños fríos con adhesivo que venden aquí. Es un invento japonés muy útil, que todos los bebés usan aquí cuando tienen fiebre. Se le quita la pegatina y proporcionan un buen rato de frío a la frente. No se cae y es muy cómodo de usar. Al principio Iago sólo quería arrancárselo, pero con los días se fue acostumbrando.

Poco a poco estamos volviendo a la normalidad. Las amígdalas se están replegando a su posición normal, y también los ganglios de la garganta. Iago ya puede salir de casa y vamos volviendo todos  un poco a la rutina de playground, parques y clases. Y de dormir de noche.

Fue un susto, pero somos conscientes de que es algo por lo que hay que pasar, y que esto no es nada comparado con lo que nos espera a partir de agosto cuando Iago empiece la guardería y los virus campen a sus anchas. Porque es cierto, se nos olvidaba, la semana pasada llegó la carta de la guardería diciendo que Iago había pasado la entrevista y logrado plaza en el turno de mañana. Para empezar en agosto las clases en inglés, (mayoritariamente) cantonés y mandarín. Increíble. Pero bueno, eso será otra historia.





Comentarios

  1. Hola!
    Leí vuestro blog por casualidad hace algún tiempo y os tengo que decir... FELICIDADES! No sólo por lo valientes que sois por enfrentaros a esa aventura a tantos km de "casa" (aunque yo soy de las que cree que la casa es la que uno mismo construye junto a los que considera "suyos") sino por contarlo y por compartir con la gente algo que le puede suceder a cualquiera.
    A mi marido y a mi, por motivos de trabajo, nos pasa igual que a vosotros, viajamos al extranjero (aunque reconozco que nunca tan lejos) y con un niño también.
    He pensado muchas veces en hacer esto pero un día por otro lo dejas pasar y reconozco que debería haberlo hecho.
    En estos tiempos en los que la gente tiene que moverse tanto, ayuda muchísimo hablar con alguien o leer a alguien que ha pasado por lo mismo que tú.
    Me reitero en lo dicho... Muchísimas Felicidades por el blog y por ese enano tan lindo y deseo que vuestra aventura siga yendo de maravilla.

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    1. Muchas gracias! Para nosotros es una satisfacción enorme que la gente lea esto y pueda sentirse identificada. Te agradecemos mucho tu atención y tu comentario. Un saludo

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