La semana de mamá

El mes de mayo es de siempre el mes de las madres por excelencia. Pero para nosotros si cabe un poco más. Al Día de la Madre que se celebra en España el primer domingo de mes, le añadimos que la mamá de Iago está de cumple el día 6. Y desde que estamos en Hong Kong, a todo esto le sumamos el día de la madre de aquí, que es una semana después. Así que es una semana entera dedicada a ella. Pero bueno, se lo merece.
Ser madre es algo increíblemente difícil (bueno, me lo imagino, porque ser padre lo es muchas veces y no creo que ni se le acerque) Pero ser madre expatriada hace que todo sea mucho más intenso. No existe ese colchón familiar que te permite encontrar un momento en el día o un día en la semana para dedicártelo a ti misma, para tener un respiro mientras el peque está con los abuelos. Aquí no, aquí es 24/7
Ser madre expatriada también implica muchas veces renunciar a tu vida profesional. Una vez más la ayuda familiar es nula, y en nuestro caso, por ejemplo, los obstáculos  para dejar al niño en la guarde son enormes. No lo puedes dejar hasta los dos años, y incluso en ese momento, sólo puede ir tres horas al día, lo que es totalmente incompatible con casi cualquier actividad laboral.

Por eso estos días se lo queremos dedicar a ella. Porque es ella la que se levanta cada noche que el peque se despierta, y es ella la que se pasa la noche en vela con él, porque yo tengo partido o entrenamiento al día siguiente y necesito descansar. Porque es ella la que se tiene que quedar muchas veces encerrada en casa todo el día porque Iago está malito, o porque, como pasa hoy, diluvia de la mañana a la noche y no se puede hacer nada con él. Porque es ella la única que no puede permitirse el lujo de estar enferma, y tiene que hacer de tripas corazón y tragarse sus dolores y molestias porque nadie puede hacer las cosas por ella.
Por todo eso, y por que aún así cada día nos enseña lecciones de lo que es querer, cuidar y educar, Iago y yo queríamos dedicarle esta semana a ella. Compramos algunos regalitos. Hicimos un collar de macarrones pintados con sucedáneo de La Pajarita. (Creo que no cogía pincel y unas pinturas desde manualidades de EGB. Sí, manualidades, y sí, EGB. Uno va teniendo una edad) Nos embadurnamos las manos, la ropa y puede que un poco la alfombra haciendo un dibujo para ella, y el día de su cumple llenamos la casa de globos. Y lo mejor está por llegar, porque en 10 días nos iremos los tres una semana a Phuket, a disfrutar del sol, de la familia y de unos días de relax.

Este post va a ir directo a la web, porque estoy seguro de que si leyese todo lo que he escritosobre ella, no querría que lo publicase, o trataría de mitigar su importancia. Y es cierto que esto es algo que la mayoría de las madres del mundo hacen, pero también lo es que el resto de la gente a penas se da cuenta o lo valora. Y si lo hacen, no lo dice lo suficiente. Por eso hoy yo quiero decirlo, porque esta es su semana. Y porque se lo merece.
 






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